Dr. Jorge Sánchez

Trastorno Obsesivo Compulsivo

El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es una enfermedad neurobiológica que se caracteriza por la presencia de pensamientos intrusivos y recurrentes (obsesiones) y conductas o actos mentales repetitivos (compulsiones) que el sujeto realiza con la finalidad de reducir su malestar o evitar algún acontecimiento negativo. Las obsesiones y compulsiones son experimentadas por el individuo como excesivas e irracionales, y causan gran perturbación en el área social y/o personal.

La causa exacta del TOC es desconocida, si bien las investigaciones científicas indican que el TOC es una enfermedad neurobiológica que puede ser provocada por problemas en el funcionamiento de ciertas sustancias químicas a nivel cerebral, donde a su vez, el historial familiar y la predisposición genética juegan un papel importante

Los contenidos más frecuentes de las obsesiones son:

Contaminación (p.ej.,  al dar la mano o tocar ciertas cosas o sustancias).

Dudas repetidas (p.ej., sobre si se ha cerrado el gas o la puerta o si se ha atropellado a alguien)

Impulsos de carácter agresivo u horrendo (p.ej., hacer daño o matar a un hijo o proferir obscenidades en una iglesia). Estas obsesiones implican hacerse daño a sí mismo o causar daño a otros.

Necesidad de tener las cosas en un orden determinado (lo que lleva a un intenso malestar ante cosas desordenadas o asimétricas),

Contenido religioso (p.ej., pensamientos blasfemos),

Imágenes sexuales (p.ej., una escena pornográfica) y

Acumulación. (p. ej., coleccionar cosas absurdas, cajas de fósforos etc.)

Rumiaciones obsesivas: pasar larguísimos periodos de tiempo pensando de forma improductiva sobre cualquier asunto tal como una cuestión filosófica, religiosa o familiar.

Para establecer el diagnóstico de TOC se deben cumplir una serie de criterios recogidos en el DSM-IV que es el sistema de clasificación psiquiátrica operativa más conocido y utilizado en los países occidentales.

Según el DSM-IV para poder hablar de Trastorno Obsesivo Compulsivo deben cumplirse los siguientes criterios:

 A.- Se cumplen para las obsesiones y compulsiones:.

   Las obsesiones se definen como pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos. Los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre la vida real. La persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos.

   La persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son producto de su mente.

   Las compulsiones se definen por comportamientos o actos mentales de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente. El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos, sin embargo estos comportamientos u operaciones mentales, o bien no están conectados en forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir, o bien resultan claramente excesivos.

   B.- En algún momento del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales.

   C.- Las obsesiones o compulsiones provocan malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora diaria) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales, (o académicas) o su vida social.

   D.- Si hay otro trastorno psiquiátrico asociado, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él (por ejemplo: preocupaciones por la comida en un Trastorno de la alimentación, preocupación por las drogas en un Trastorno de consumo de sustancias, etc).

   E.- El  trastorno no se debe a efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo drogas o fármacos) o de una enfermedad médica.

     Las compulsiones: son conductas (p.ej., lavarse las manos, ordenar, comprobar) o actos mentales (p.ej., rezar, contar, repetir palabras o pensamientos en silencio, repasar mentalmente acciones previas, etc.) que la persona se siente impulsada a realizar en respuesta a una obsesión o de acuerdo con reglas que deben ser aplicadas rígidamente. La mayoría de autores emplean el término ritual como sinónimo de compulsión, aunque otros los distinguen; así, según Botella y Robert (1995), los rituales son compulsiones manifiestas o encubiertas que siguen un patrón rígido y una secuencia de pasos o etapas con un principio y un final bien definido.

     Las compulsiones están dirigidas no a proporcionar placer, sino a prevenir o reducir el malestar (o el aumento de éste) o a prevenir algún acontecimiento o situación temidos (p.ej., consecuencias desastrosas como matar a alguien o ir al infierno); sin embargo, no están conectadas de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien son claramente excesivas.

TRATAMIENTO.

   La medida que se ha mostrado más efectiva en el tratamiento del TOC es la combinación del tratamiento farmacológico con la psicoterapia.

   El primer fármaco aprobado para su uso en el TOC fue el antidepresivo tricíclico Clomipramina. Los fármacos considerados actualmente de primera elección son los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): Fluoxetina, Paroxetina, Fluvoxamina y más recientemente Citalopram.

 El tratamiento farmacológico del TOC suele ser crónico, con altas dosis de antidepresivos y un tiempo de latencia prolongado. Se suele iniciar el tratamiento con monoterapia ya que se evitan los efectos de las interacciones medicamentosas aunque si no se consigue una respuesta favorable hay que asociar varios fármacos antidepresivos y/o ansiolíticos..

   La psicoterapia tradicional y el psicoanálisis dirigidos a ayudar al paciente a percibir su problema no son útiles para el TOC. La psicoterapia que se usa con mayor frecuencia en el TOC y que se ha mostrado más eficaz es la exposición directa a las situaciones temidas, comenzando por las menos perturbadoras. A su vez se trata de prevenir la respuesta o evitar los rituales. Este tratamiento conductual se conoce como Terapia de exposición y prevención de respuesta (ERP) y es de difícil aplicación en pacientes con rumiaciones o que no tienen conductas de rituales manifiestas.

CURSO Y PRONOSTICO DE LA ENFERMEDAD

El trastorno obsesivo compulsivo es uno de los trastornos de ansiedad más sobresalientes, generalmente suele presentarse durante la adolescencia aunque también puede darse en la infancia. Se trata de un trastorno muy frecuente y bastante incapacitante para el que lo padece debido tanto a la recurrencia de pensamientos descontrolados como a las compulsiones ligadas al alivio del malestar. Este trastorno genera gran ansiedad, gran pérdida de tiempo y gran influencia en el estado de ánimo.

En la mayoría de los casos no se observa un suceso específico que desencadene el TOC, luego de su aparición, muchas veces insidiosa, evoluciona hacia un cuadro clínico crónico y progresivo.

Pero muchos pacientes relatan una aparición brusca de los síntomas.

Por otra parte también puede aparecer durante el embarazo.

Entre el 10 al 25% de los pacientes tiene solamente obsesiones o sufren predominantemente de obsesiones.

CURSO NATURAL

Los estudios sugieren que:

La enfermedad sigue un curso fluctuante: 24-33%

Curso fásico con periodos de remisión completa: 11-14%

Curso constante y progresivo: 54-61%

El TOC conlleva una discapacidad significativa y tiene un serio impacto sobre la calidad de vida de la persona que lo padece.

Gracias a los avances de la psicofarmacología el pronóstico ha mejorado notablemente., 83% de los pacientes evolucionaron favorablemenrte en un estudio de seguimiento de 40 años en Suecia (desde 1959 a 1990), de ellos más de la mitad tuvieron recuperación total.

Referencias

1.- Manual de Diagnóstico y Estadistica de los Trastornos Mentales 4ª Edición, Sociedad Americana de Psiquiatría, 1994